Un escritor, estimado amigo Eric,es constituido por la determinación de ciertas fuentes de validación del mercado capitalista vinculados a la escritura, como editoriales poderosas -que pueden con su mercadotecnia imponer un nuevo "producto"- y de algunas fuentes de crítica de gran incidencia en la consideración de su época. Así ha sido hasta hoy, al menos, pero no es lo único posible.
Es posible corromper y difuminar el poder de tales constituyentes de la literatura como fenómeno capitalista, en su concepción de producto con el cual pueden "ganar". Con ellas en tal lugar, quien no es aceptado no publica, y, si publica, no vende. La gran hueste de escritores potenciales, con obra en su haber, desconocidos, depende de la bendición del mercado. Obviamente tendrá que sonreír y su obra, si disidencial, no molestarlos demasiado.
El modo de corromper tal poder es multiplicando las fuentes de validación, desechando "la versión papel" como único modo de circulación literario, prestigiando otros modos de circulación literaria: correos de lectores (serios, sin la estupidez de convertirlos en lugar de banalidades y autoelogios inmerecidos), lugares de lectura ante público (que no sean reductos de amigos, de parcialidad ideológica o de alguna otra convocación de afinidad de las que son predecibles).
El hecho de sentirnos liberados de tal peso nonos exime de nada, sino que nos impone una nueva carga de responsabilidad, dado que validar no es repartir golosinas ni dejarse presionar por nadie. Es premiar,señalar, poner en discurso público, invitar, defender y también atacar.
Para quien se tome estas responsabilidades, poco de lo ya hecho es retomable como válido sin algún cuestionamiento. Y aún lo conocido será incentivo para partir en otras direcciones.
Carlos Alberto Roldán
gracias por tus traducciones a la gente de Utopoesía